Recolección, selección y conservación

Aunque por regla general las plantas desecadas con fines medicinales se adquieren directamente en comercios (leer ¿Dónde comprar Plantas Medicinales?) veremos aquí algunas instrucciones a tener en cuenta para quienes deseen recolectar, secar, seleccionar y conservar las plantas de forma autosuficiente y con las máximas garantías para conservar sus propiedades curativas.

Foto: www.carmebosch.cat/

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1º – En primer lugar hay que proceder a la Recolección. Según sea la parte de la planta que se trata de aprovechar, esta operación debe realizarse en distinta época.

Nosotros damos alguna indicación en las  fichas de las distintas Plantas Medicinales, pero de forma general podemos atenernos a los siguientes indicaciones:

– Las flores y hojas se recolectan, por lo general, durante la floración de la planta, pero antes de que ésta se halle muy avanzada.

– Las semillas deben recolectarse cuando estén secas, es decir, tan pronto como empiecen a desprenderse por sí mismas.

– Los tallos y las raíces se recolectan poco antes de que la planta florezca, generalmente en primavera, cuando la savia despierta del reposo invernal.

2º – Tras la recolección viene el secado. Esta operación es de gran importancia ya que de no hacerse correctamente puede malograr en gran parte las propiedades medicinales de las plantas y/o echar a perder la posterior conservación.

De forma general el proceso de secado conviene que sea rápido, para lo que se aconseja calor artificial como un horno o estufa. No obstante, en algunas plantas la rapidez no interesa en absoluto, e incluso puede llegar a ser contraproducente para las propiedades medicinales, por la elevada temperatura a la que son sometidas.

En las fichas de las Plantas Medicinales incluimos información sobre el procedimiento de secado, ya que existen plantas que requieren de poca ventilación, otras de secado a la sombra, etc.

Por último advertir que las raíces deben ser lavadas previamente para limpiarlas de tierra y otras impurezas. Si son algo gruesas debemos cortarlas en rodajas o longitudinalmente antes de secarlas, para que la operación resulte perfecta.

3º – La tercera operación es la selección de las plantas. Una gran parte de esta tarea se realiza durante la recolección, escogiendo tan sólo aquellas plantas que en su aspecto nos ofrecen garantías de un correcto desarrollo y estado de salud.

Pero tras el secado de las plantas debe repetirse la selección de forma más minuciosa. Una vez secadas las plantas se observa mejor cuáles o qué partes de ellas son óptimas para ser utilizadas, evitando así la conservación de material de dudosa calidad medicamentosa.

4º – Si vamos a proceder a consumir las plantas, la cuarta fase es la trituración, ya que está comprobado que cuánto más desmenuzada está la planta más fácil resulta extraer de ella las propiedades curativas en su preparación.

Es una operación sencilla que puede realizarse con unas simples tijeras, cuchillo y tabla o mortero.

Pero debemos tener en cuenta que, si vamos a proceder a su conservación, las plantas, cuánto más trituradas más pierden sus propiedades durante el tiempo en que permanecen guardadas, motivo por el que se aconseja conservarlas enteras y realizar la trituración justo antes de su consumo.

5º – La conservación de las plantas recolectadas ya secas deberá realizarse siempre en envases con un buen cierre.

Si quieres saber más sobre recolección, selección y conservación de plantas medicinales introduce el término en nuestro FITO-BUSCADOR

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