Poema sobre el tema

La bruja sabia

Me siento débil y enfermo,
con pesadillas cuando duermo.
El médico de mi lugar
no sabe cómo ayudar.

Hay fármacos de gran empresa
delante suyo en la mesa.
Negocio con la adicción
es su primera profesión.

No me convence su manera,
deseo sanación sincera.
Al médico le da igual,
me cobra aunque sirva mal.

Y un amigo me empuja
que busque una sabia bruja,
que ella con su corazón
encuentre una solución.

La bruja hace sus preguntas.
Y todas mis respuestas juntas
las toma con su compasión
y me alivia un montón.

Después elige unas cuantas
esencias de diversas plantas.
Me da la mezcla al decir
que beba yo el elixir.

Y lo que dice, yo lo hago,
y ya con el segundo trago
me siento fuerte y mejor
y me relleno de calor.

Así la bruja encantada
ayuda sin cobrarme nada.
Le llevo cosas que comer
de mi cosecha de ayer.

El médico sin fe en nada,
al enterarse, se enfada
que se atreva la mujer
a ayudar y atender.

Se va a casa de la bruja,
le echa frases de burbuja:
“No tienes en primer lugar
ningún derecho de curar.

Pues tu saber es tan estrecho
que ni mereces el derecho.
Curar es siempre el honor
de un auténtico doctor.”

La bruja no entiende nada
por qué el hombre se enfada.
Y le ofrece al doctor
un elixir de buen olor.

El médico que no confía,
se va a ver la policía
a denunciar a la mujer
que da venenos a beber.

Y él desprende mucha rabia
en contra de la bruja sabia.
La policía sin razón
acepta esa opinión.

Por eso hasta hoy en día
prohíben cada brujería.
Y ayudar es ilegal.
Las brujas sanarán igual.

Gereon Janzing

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