Macrobiótica

Wakame seco

Parte de una alimentación macrobiótica: alga wakame

La macrobiótica es una doctrina que origina en Japón. Se basa en filosofías y sabidurías japonesas y chinas. Es importante el principio del Yin y el Yang de la filosofía china, los alimentos se clasifican en una escala entre estos dos extremos.

Esta doctrina promueve una alimentación basada en granos, verduras, frutas y legumbres locales, evitando productos muy procesados y moderando la ingesta de productos de animales.

El nombre (de las palabras griegas para “grande” y “vida”) se refiere a la vida larga que pretende dar esta alimentación. La macrobiótica no anima tanto a seguir unas reglas estrictas de alimentación sino a observar uno mismo lo que le hace bien, así tomada en serio no suele resultar en una ortorexia.

Arroz, una planta de gran aprecio en la macrobiótica

Como es de origen japonés, las sugerencias se basan en productos tradicionales de Japón. Como base de la alimentación se sugieren cereales integrales (bien masticados, en primer lugar arroz), se añaden verduras locales, algas marinas, frutas y productos fermentados de soja. Pescados y mariscos son recomendados según las necesidades personales aunque también hay personas que combinan la macrobiótica con el vegetarianismo. La leche y sus derivados, como no tienen tradición en Japón, se suelen evitar o usar en poca cantidad, así que la combinación con una dieta vegetariana puede resultar en deficiencias serias. No se anima el consumo de solanáceas (patata, tomate…) que no tienen mucha tradición en Japón.

Si se transfiere la macrobiótica fuera de su área nativa a Europa, pasa que se toma más bien según la palabra que no según el alma: El respeto que la macrobiótica en Japón muestra por las tradiciones japonesas, a veces se muestra en Europa tan solo por las tradiciones japonesas y no por las locales. Así salen argumentos tan absurdos como que en una región de gran tradición lechera hay que dejar de consumir lácteos porque en Japón no tienen tradición. Y se comen muchas algas marinas tan solo porque tienen tradición en Japón, y preferiblemente algas japonesas (wakame, kombu…) y no tanto las algas locales, lo que, en principio, va en contra de la pretensión macrobiótica de preferir productos locales. También se sugieren productos de soja como la llamada leche de soja, obviamente sin saber que ese producto no tiene tradición en Japón y probablemente no es tan saludable como los productos fermentados de soja, originalmente incluidos en esta doctrina. Así, más bien que una doctrina alimenticia, para alguna gente, es una glorificación exótica de tradiciones ajenas, resultando de problemas con las tradiciones locales. No es de extrañar que una macrobiótica interpretada de esa manera pueda producir bastantes deficiencias en algunos nutrientes.

Es más honesto adaptar las enseñanzas de la macrobiótica a las condiciones y tradiciones locales.

En el caso de ciertas enfermedades (como el cáncer y la esclerosis múltiple) el acento que pone la macrobiótica en los cereales, puede ser peligroso.

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