Galactofobia

La galactofobia es una obsesión que consiste en el miedo a la leche (en griego γάλα [gála]) y sus derivados (incluido el queso) que en su forma extrema puede ser una ortorexia. Ese trastorno psicológico tiene unos síntomas típicos:

– Uno sobreacentúa las contraindicaciones de la leche y sus derivados.

– Uno sigue una doctrina alimenticia que condena la leche aunque no tiene ninguna intolerancia.

– Uno habla de los daños que se atribuyen a la leche procesada de los supermercados, proveniente de la ganadería industrial sin pasto, sin mencionar que no vale lo mismo para la leche cruda y local de pasto.

– Uno se enfada cuando otros toman leche o lácteos o describen sus usos y beneficios.

– Después que una parte considerable de la humanidad ha prosperado con leche durante 11.000 años, uno argumenta con la otra parte de la humanidad que ha vivido sin leche para comprobar que la leche no es buena.

No es galactofobia si alguien simplemente no toma leche porque no la soporta o porque no le gusta. Tampoco es galactofobia si alguien evita la leche a favor de sus derivados o evita la leche de vaca a favor de leche de cabra u oveja. Tampoco si alguien evita los lácteos porque en el lugar donde está, no encuentra que quepan con sus ideas de un buen producto, por ejemplo porque no quiere usar productos de ganadería industrial. Tampoco si alguien es de una cultura sin tradición lechera, siempre que respete el consumo de otros.

A menudo se trata de fumadores que están hartos de ser la meta de críticas por parte de personas con consciencia de una vida sana; por lo tanto se vengan hablando mal de un producto que las personas conscientes suelen considerar como saludable.

La lucha contra los lácteos tiene por lo menos parte de su raíz en los intereses de la industria de soja que tiene interés en calumniar esa competencia suya.

Entre las doctrinas que pueden esconder una galactofobia figuran la macrobiótica, el veganismo, el miedo al colesterol.

La curación de la galactofobia, por supuesto, no funciona a través de plantas medicinales sino a través de la concienciación.

Enlace externo:

Los lácteos, ¿buenos o malos?

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