Bacterias

Mucha gente asocia el nombre de las bacterias con patógenos. Bueno, claro que hay bacterias patógenas y a veces tenemos que usar productos antibacterianos como el propóleo o la penicilina. Pero también hay bacterias que hacen posible nuestra vida, por eso no se debe abusar de tales productos antibacterianos. Nuestra digestión depende parcialmente de una simbiosis con una flora intestinal bacteriana. A veces se toman con alimentos tales bacterias probióticas. Para que algunas plantas puedan fijar el nitrógeno del aire, necesitan bacterias; para que los herbívoros puedan digerir la celulosa, necesitan bacterias en la panza o el intestino; los diferentes sabores de los quesos se deben en primer lugar a diferentes bacterias (en algunos casos también a hongos).

Los organismos vivos, según la sistemática actual, se dividen en tres grandes grupos, a veces llamados reinos: las arquebacterias, las eubacterias y los eucariontes. Estos últimos son todos los organismos cuyas células tienen núcleos. Incluyen las plantas (también las algas menos las verdeazuladas), los animales, los hongos y algunos grupos más. De las arquebacterias no hay ninguna especie que mencionemos en este ABC de plantas medicinales. Así aquí nos interesan las eubacterias, ésas incluyen también las cianobacterias (las algas verdeazuladas mencionadas antes). Y es muy probable que los plastidos de las plantas (incluidos los cloroplastos con los que hacen fotosíntesis) procedan de cianobacterias que las células incorporaron.

Bifidobacteria, Espirulina, las bacterias del Kéfir, las bacterias de la Kombucha, las bacterias del Kumis, las bacterias de la Leche agria, las bacterias en las raíces de muchas Leguminosas, Propionibacteria, Nostoc en la Pulmonaria de árbol, las bacterias del Yogur.

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