Archive for Doctrinas alimenticias

Alimentación ecológica

Lactuca sativa

Lechuga en una huerta orgánica

No está claramente definido el término de la alimentación ecológica. Pero hay definiciones para la producción ecológica.

Se habla de agricultura y ganadería ecológicas u orgánicas (en algunos idiomas también: biológicas) cuando se cumplen ciertas normativas. La Unión Europea ha dado normativas para la agricultura ecológica, también hay asociaciones con sus normativas específicas. Cumpliendo las normativas, un agricultor puede conseguir el certificado de ecológico. Se trata de denominaciones protegidas, un agricultor sin el certificado no tiene derecho a vender sus productos con esas denominaciones.

Sobre la cuestión si productos de producción ecológica son más saludables, hay mucha polémica porque eso no es tan fácil de comprobar. El valor para el medio ambiente en cambio es indiscutible (aunque no en cada detalle).

Estiércol

Estiércol de vaca

En la agricultura y horticultura ecológicas no se usan abonos sintéticos. Se suele usar estiércol compostado. Por eso, la agricultura y horticultura ecológicas suelen depender de la ganadería.

Muchos plaguicidas están prohibidos. En muchos países están prohibidos todos los herbicidas, en Australia por ejemplo, algunos están permitidos. El uso de transgénicos está completamente prohibido.

En la ganadería ecológica hay normativas sobre la alimentación del ganado y la superficie mínima que tiene que tener un animal a su disposición. Es decir, una ganadería industrial no es posible. El uso profiláctico de antibióticos está prohibido a no ser que sea una obligación por ley en algún caso específico.

Abejas

Abejas sobre un panal

En la apicultura ecológica, desde luego, no se puede controlar siempre las superficies donde buscan néctar las abejas. Pero hay normativas sobre el tratamiento en la colmena, por ejemplo contra ciertas enfermedades y plagas.

Entre las asociaciones de producción ecológica se puede mencionar Demeter que se basa en la cosmovisión antroposófica. Se tienen que usar ciertos preparados esotéricos obtenidos de plantas medicinales. Y está prohibido quitarles los cuernos a los animales.

Además de la producción ecológica, las personas con consciencia ecologista tienen otros ideales complementarios. Uno muy importante es poner el enfoque en productos locales de temporada. Otro es dar preferencia a productos a granel y a los que menos envase llevan y mejor de papel que de plástico, tampoco aceptar bolsas de plástico en la compra. Muchos prefieren productos con poco procesado.

Sobre todo personas que viven en el campo a veces tienen una parte de autoabastecimiento. Y suelen aprovecharse de la venta en directo en las granjas. Eso les da la gran oportunidad de comunicarse con los productores y de aprender algo sobre la producción en vez de quedarse con estereotipos.

Mientras la mayoría de las doctrinas alimenticias limitan su enfoque al lado del consumidor y no toman en cuenta la producción y son claramente un síntoma de niños de lujo que no tienen que manejar recursos, una alimentación ecológica se enfoca en el lado de la producción y acentúa un buen manejo de recursos.

Alguna gente también apoya con sus compras la ganadería extensiva -por ejemplo la trashumante- aunque no sea con certificado de ecológica porque ésa crea unos ecosistemas con gran biodiversidad.

Mandarino

Mandarino en una granja ecológica

Las tiendas que se alaban como ecológicas, por un lado ponen su acento en productos de producción ecológica, a menudo también cierto acento en lo local de temporada. Por el otro lado, por bien y por mal, tienen que orientarse también en la demanda de círculos esnobistas que se quieren adornar con una apariencia de consciencia ecologista sin de verdad tener ningún interés en el manejo de recursos, gente que no suele hablar con los productores como ya de por sí lo sabe todo mejor y no quiere superar sus estereotipos.

Cambronera

Bayas de goji

Hay muchos snobs que quieren tenerlo todo durante todo el año. Por eso pasa que en una tienda ecológica en Europa se venden manzanas de Nueva Zelanda o Sudamérica cuando no hay de producción local. Hoy en día está de moda que muchas tiendas ecológicas venden “superalimentos” empaquetados que llegan desde lejos porque muchos clientes no se quieren molestar con una alimentación completa. Desde que el veganismo, salió de su nicho de una alimentación rebelde y se puso de moda en círculos esnobistas, infiltra cada vez más tiendas ecológicas que por eso sustituyen por ejemplo el queso por productos artificiales a base de soja (a veces incluso transgénica) y aceite de palma con sustancias químicas para imitar el sabor del queso, también con vitamina B12 sintética a base de petróleo. Todo esto va muy en contra de una consciencia ecologista y demuestra más bien una necesidad psicológica de sentirse chic.

Como las tiendas ecológicas también se tienen que orientar en el mercado, es difícil que se protejan por completo de ese esnobismo y que se queden con los ideales de productos ecológicos y locales de temporada. Por supuesto, nadie con consciencia ecológica quiere vender los productos esnobistas pero hay quienes los quieren comprar. Así la venta es un arma de doble filo. Aquí está el poder de los consumidores.

Además, la mayoría de esas tiendas no se limitan a alimentos y venden por ejemplo cosméticos como jabón elaborado por un artesano local.

Ingerir poco colesterol

Carne de jabato

Fuente de colesterol: carne de jabato

Desde los años 1970 se desprendió un miedo al colesterol. Se decía que la hipercolesterolemia provocaba enfermedades cardiovasculares. Así se desarrolló una verdadera colesterolofobia colectiva. Es verdad que las enfermedades cardiovasculares a veces van acompañadas por alto colesterol en la sangre. Hoy se sabe que ése no es causa sino efecto de los problemas.

Detrás de la doctrina de que hay que bajar el colesterol hay intereses farmacéuticos: las estatinas que bajan el colesterol (con todos sus efectos como la demencia) son los productos farmacéuticos más vendidos.

Mantequilla

Fuente de mucho colesterol: mantequilla

En los años 70 y 80 era muy común sustituir la mantequilla y otras grasas de origen animal por margarina, incluso entre gente consciente de una alimentación saludable que hoy en día no suele comer margarina. Hoy se sabe que los ácidos grasos hidrogenados (ácidos grasos trans) -que hay en muchas margarinas- son un factor que contribuye a las enfermedades cardiovasculares pero ni el colesterol ni los ácidos grasos saturados de la mantequilla son culpables.

Por intereses comerciales todavía hay gente que sigue condenando el colesterol. Últimamente, esos intereses culminan en un movimiento de moda que rechaza todos los productos de origen animal, así complicándose la vida enormemente. Evitar productos con colesterol no baja necesariamente el colesterol porque el cuerpo humano lo produce solo.

Veganismo

Cosecha

Una cosecha de frutas y verduras

El veganismo es la forma más radical del vegetarianismo. Los veganos rechazan todos los productos de animales, ya sean de la ganadería o de la caza, no solo la carne sino también la leche y sus derivados y los huevos. La única excepción es, por supuesto, la leche materna para los bebés.

Hay quienes hacen excepciones si los huevos son de gallinas que viven sin gallo, así estando seguros de que no están fecundados.

En principio, los veganos no siguen su doctrina por razones de salud sino por razones espirituales. No quieren que los animales sean matados ni usados de otra forma que les parezca una explotación. El argumento más usado es la compasión con el ganado. Ya que suele ser gente con poca experiencia con el ganado real, a menudo tiene una imagen de animales muy humanificados, basada en dibujos animados.

Por esta misma razón, el veganismo no se suele limitar a la comida, los veganos estrictos evitan el cuero, la lana y todos los demás productos de animales para cualquier uso. Algunos no quieren usar caballos para montar o para trabajar y prefieren el uso de carburantes fósiles. Sin embargo, no suelen considerar como explotación tener animales de compañía como perros o gatos.

Bolas con sésamo y coco

Comestibles sin productos de animales: bolas con sésamo y coco

También hay quienes mencionan razones de salud, lo que siempre es un pretexto. Hoy en día es fácil encontrar en internet páginas que digan que el veganismo es bueno para la salud, pero también hay páginas que promueven otras alimentaciones. Darle preferencia a una u otra tiene sus motivos más allá de la salud. En un caso dado, sin embargo puede que tenga buenos efectos contra alguna enfermedad seguir una dieta vegana durante un tiempo limitado.

A veces alguien argumenta con el colesterol, obviamente no sabiendo que la ingesta del colesterol no influye mucho en los niveles de colesterol, ni que el colesterol es imprescindible para el cerebro. Es decir, esas personas están bajo el mando de la industria farmacéutica que quiere vender estatinas.

Regaliz

Regaliz, producto de origen vegetal

Últimamente incluso hay naturópatas que les dicen a sus pacientes que tienen que evitar productos de animales. Les parece más importante la imposición de su ideología que la salud de los pacientes. Por lo general no les importa que los pacientes sufran de anemia.

Algunos veganos rechazan también los productos de abejas como miel y cera, ya sea esta última en velas o pomadas.

Los veganos consecuentes rechazan las verduras abonadas con estiércol de granja porque es un subproducto de la ganadería. Les parece más ético usar abonos químicos.

Coliflor con picatostes

Coliflor con picatostes, sin mantequilla ni queso

Algunos veganos rechazan el uso de compost de lombriz porque piensan que las lombrices no se sienten a gusto en el compost. Igualmente rechazan el uso de animales útiles contra plagas, como de mariquitas contra pulgones porque les parece una explotación de las mariquitas si ésas tienen que comer pulgones.

También hay entre veganos la idea de no matar las plagas como pulgones, caracoles y babosas. Eso significaría quitarlas uno por uno a mano y llevarlas fuera vivas. Para comprender eso es bueno saber que los veganos suelen ser gente que vive lejos de los animales y del manejo de recursos del campo.

Por el otro lado, a la gran mayoría de los veganos no les importa cómo se produce lo que comen siempre que se pueda etiquetar como “vegano”, pues lo único que les interesa, es decirle a todo el mundo en cualquier contexto que son veganos, ya sea por creer que eso los hace interesantes, ya sea por saber que en sus círculos esnobistas no es tolerada otra cosa.

Glycine mas

Soja, para muchos veganos una planta muy importante

Hace 20 años, los veganos eran unos pocos cabezones que tenían argumentos basados en su propio pensamiento y que tenían que sufrir muchos ataques por otros. Hoy en día son gente esnobista que se adapta a una moda y que saca todos sus argumentos de internet, que conoce el mundo más bien a través de internet que no de sus propias manos. Algunos pasan mucho tiempo mirando vídeos sádicos sobre la ganadería industrial. Muchos toman en serio las páginas web de la industria de soja (transgénica) que dicen lo malos que son la leche y sus derivados.

Paquete de cigarros

El tabaco también es vegano

Así a veces el veganismo significa que uno sustituye los lácteos y huevos locales por soja (“leche” de soja, tofu) que ha llegado desde lejos. Así desde un punto de vista ecologista es desfavorable.

A menudo el veganismo es una fase en la vida de personas que fuera de esa fase suelen comer mucha carne. Por eso suelen pensar que todos los que no son veganos, son grandes carnívoros. Obviamente desconocen el principio de la moderación.

Con una alimentación vegana es más difícil -aunque sí que es posible- tener un equilibrio de aminoácidos.

Salvia hispanica

Planta de chía

Lo que falta en la alimentación vegana, es la vitamina B12. A pesar de rumores ocasionales de la presencia de esa vitamina en un producto de origen no animal como la bacteria Espirulina, en la naturaleza solo se conoce de productos de animales. Hay complementos sintéticos de vitamina B12 a base de petróleo. A algunos veganos -como ya han elegido una alimentación antinatural- no les importa tragar tal producto comercial. Otros prescinden de la vitamina y no les importan las consecuencias para su salud, como una anemia y un retraso mental. Por lo general, los veganos no tienen mucha fuerza física, así para el desplazamiento necesitan más carburantes fósiles que personas con una alimentación equilibrada.

A menudo, detrás del veganismo, se esconden grandes problemas psicosociales. Uno no se permite muchos alimentos por no sentirse digno de ellos. A veces hay detrás una anorexia y se sigue esta dieta para que nadie note la enfermedad. También puede servir el veganismo como justificación de problemas con la sociedad porque les da a sus seguidores la posibilidad de odiar a los que no sigan la misma doctrina.

Hay veganos responsables que a sus niños les dan comida más completa porque saben que los niños la necesitan.

Elaeis guineensis

Palma de aceite, su aceite es presente en muchos productos procesados, inclusive muchas imitaciones veganas de lácteos

Como los veganos se prohíben tantos gozos, pasa bastante que se ponen agresivos con otras personas porque ésas siguen con los gozos. Muchos -sin reconocerlo- aprecian la leche, el queso, la carne y/o los huevos tanto que los toman por dignos de ser imitados, a menudo a base de soja y aceite de palma, a veces con aditivos químicos para darles el sabor del original. Como a sí mismos no se toman por dignos de comer los originales valiosos, comen esos sustitutos y beben las llamadas leches vegetales, llamándolas “leche”.

Enlace externo:

El veganismo – ¿qué intereses hay detrás?

De la cocina química (en alemán)

El veganismo y la mala consciencia (en alemán, pp. 30-32)

Equilibrio entre ácidos y alcalinos

Zumo natural de limón

Zumo de limón: en química ácido, en esotérica alcalino

En las últimas décadas han surgido varias doctrinas que propagan que es importante tener una dieta con un buen equilibrio entre ácidos y alcalinos. Nos enseñan que en general comemos demasiados ácidos y nos faltan alcalinos.

Pero no importa el pH en el momento de comer algo porque ése cambia. Lo importante es el pH de la sangre o el pH en el estómago.

En verdad, el pH de la sangre no cambia significativamente con la alimentación, y si lo hace, es fácilmente mortal. La sangre tiene una capacidad tampón. El pH en el estómago, claro es, cambia.

En los años 1930 surgió la idea de que el cáncer necesita un medio ácido para crecer. Como era reconocido que el limón tiene un potencial anticancerígeno aunque es muy ácido, eso no llevó a la conclusión de que hubiera que relativizar esa hipótesis sino la conclusión era que entonces el limón dentro del metabolismo se debe volver alcalino (extrañamente, alguna gente dice que la naranja se queda ácida). Desde entonces, eso sigue siendo repetido sin nunca haber sido comprobado.

Mientras es indiscutible que los azúcares en el metabolismo se vuelven ácidos (por ejemplo por la fermentación láctica, también por procesos más complejos), ya en el estómago (no en la sangre), hay otras aserciones que no son tan fáciles de explicar. Las diferentes doctrinas tienen diferentes ideas, a veces dicen unos números muy fijos sobre cada alimento y su supuesta acidez en la sangre. Alguna gente mide el pH de la orina pero hay controversias sobre cómo interpretarlo. Comúnmente se concluye que si la orina es ácida, eso demuestra que la sangre también es ácida. Otra interpretación es que la orina ácida surge debido a una sobrecompensación y así demuestra sangre alcalina. Ambas aserciones no  toman en cuenta el pH fijo de la sangre.

Se dice sobre, por ejemplo, el limón y el vinagre, que no quedan ácidos porque los ácidos orgánicos (como el ácido cítrico, CH2COOH-COHCOOH-C2COOH, y el ácido acético, C3COOH) se descomponen y el dióxido carbónico (CO2) se elimina del cuerpo. Esto, no obstante, no puede ocurrir antes de que los ácidos lleguen a las células. Es decir, en la boca, en el estómago y en los intestinos, el limón y el vinagre actúan como ácidos. En la boca esa acción se puede observar cuando el ácido daña el esmalte de los dientes. En el estómago es de esperar menos daño puesto que ahí hay un medio más ácido ya de por sí.

Hay que reconocer que debido a bacterias probióticas, ya es posible que la descomposición empiece en el estómago. Por la variabilidad individual de la flora gastrointestinal, los resultados entre diferentes personas pueden variar considerablemente. Así si una doctrina generaliza los resultados obtenidos por investigación de una sola persona o unas pocas, ya no es fiable.

Hasta ahora no ha sido comprobado que una dieta alcalina reduzca el riesgo de cáncer (mientras que está claro que un aumento de antioxidantes y la evitación de ciertos aditivos sí que reducen ese riesgo, sin tampoco tener resultados 100% seguros).

Para un biólogo surge la pregunta teleonómica: La evolución nos ha dotado con un sentido que nos hace rechazar el limón o el vinagre en cantidades relativamente pequeñas ya por su acidez. ¿Por qué sería eso si esa acidez se deshiciera y así no fuera relevante? ¿La evolución puede haber creado un instinto tan equivocado?

Lo que hace atractiva esta idea de alimentos ácidos y alcalinos, es que es un simple dualismo y que no exige ningún pensamiento complejo ni entendimiento de procesos biológicos ni químicos. Uno reduce la complejidad del cuerpo humano a la de un papel indicador de pH. Si alguien promueve una idea de este conjunto y uno quiere averiguar si esa persona entiende lo que dice, puede ser una buena estrategia pedirle fórmulas químicas para apoyar lo que dice, y no contentarse con la respuesta evasiva: “Las hay en internet”. Si en internet se encuentran tantas doctrinas que se contradicen entre sí, ¿por cuál motivo alguien elige una en particular? En general se trata de doctrinas esotéricas que no se pueden entender ni comprobar sino solo se repiten porque algún maestro las postula. Y claro, cada maestro puede poner cifras según sus propias simpatías y antipatías hacia los alimentos si sus discípulos no se atreven a cuestionar su autoridad.

La “acidez”, la “alcalinidad” y el “pH” en esta doctrina no se refieren a las cantidades químicas ni a nada objetivamente medible sino a cantidades esotéricas subjetivas.

Paleodieta

Cacahuetes

Importantes en esta dieta: frutos secos, aquí cacahuetes

La paleodieta o paleo-alimentación es una doctrina que se basa en la alimentación del paleolítico. Aunque no se sabe en detalle qué era comido y sobre todo en qué cantidad, hay unas tendencias que se pueden afirmar.s  La lógica detcirás de esta alimentación es que los humanos durante millones de años nos hemos adaptado a ella y así es la más natural para nosotros.

Como en el paleolítico no había ni agricultura ni ganadería, se evitan o limitan los cereales y la leche y sus derivados. Según dicen los adeptos de esta alimentación, unos 10.000 años, que se consumen esos productos, no son suficientes para una adaptación, la evolución va más lenta.

Coliflor

Verduras, aquí coliflor

La base de alimentación que se predica, consiste en frutas, verduras, frutos secos y pescado, en menor cantidad otra carne. No se toma mucho en cuenta si en el lugar concreto se conocía un producto o si es de otra parte del planeta ya que eso en la evolución humana no juega tan gran papel. Así esa alimentación sin duda alguna es más variada que la verdadera alimentación en el paleolítico, y probablemente con más vitaminas.

En general, se pone más acento en proteínas y grasas y se reduce la ingesta de hidratos de carbono. En principio se da preferencia a los productos con poco procesado, una alimentación relativamente natural.

No es de extrañar que hoy en día haya productos comerciales que se alaban con el predicado “paleo”. Si lo que lleva es lo que uno imagina como “paleo”, lo hay que averiguar cada quien por sí.

Bacalao

Pescado, aquí bacalao

Algunas personas han hecho muy buenas experiencias con esta alimentación y han superado o por lo menos llegado a controlar enfermedades que antes les parecían sin remedio. Para enfermedades de autoinmune como la esclerosis múltiple y el hashimoto se recomienda esta dieta, también se han encontrado buenos resultados para el cáncer (aunque con la multitud de cánceres que hay, no se puede generalizar) con una dieta con pocos cereales. Si esta alimentación es apta para personas con otras enfermedades, queda por investigar. A personas sanas seguramente no les hará ningún daño, pero tampoco será necesaria.

Macrobiótica

Wakame seco

Parte de una alimentación macrobiótica: alga wakame

La macrobiótica es una doctrina que origina en Japón. Se basa en filosofías y sabidurías japonesas y chinas. Es importante el principio del Yin y el Yang de la filosofía china, los alimentos se clasifican en una escala entre estos dos extremos.

Esta doctrina promueve una alimentación basada en granos, verduras, frutas y legumbres locales, evitando productos muy procesados y moderando la ingesta de productos de animales.

El nombre (de las palabras griegas para “grande” y “vida”) se refiere a la vida larga que pretende dar esta alimentación. La macrobiótica no anima tanto a seguir unas reglas estrictas de alimentación sino a observar uno mismo lo que le hace bien, así tomada en serio no suele resultar en una ortorexia.

Arroz, una planta de gran aprecio en la macrobiótica

Como es de origen japonés, las sugerencias se basan en productos tradicionales de Japón. Como base de la alimentación se sugieren cereales integrales (bien masticados, en primer lugar arroz), se añaden verduras locales, algas marinas, frutas y productos fermentados de soja. Pescados y mariscos son recomendados según las necesidades personales aunque también hay personas que combinan la macrobiótica con el vegetarianismo. La leche y sus derivados, como no tienen tradición en Japón, se suelen evitar o usar en poca cantidad, así que la combinación con una dieta vegetariana puede resultar en deficiencias serias. No se anima el consumo de solanáceas (patata, tomate…) que no tienen mucha tradición en Japón.

Si se transfiere la macrobiótica fuera de su área nativa a Europa, pasa que se toma más bien según la palabra que no según el alma: El respeto que la macrobiótica en Japón muestra por las tradiciones japonesas, a veces se muestra en Europa tan solo por las tradiciones japonesas y no por las locales. Así salen argumentos tan absurdos como que en una región de gran tradición lechera hay que dejar de consumir lácteos porque en Japón no tienen tradición. Y se comen muchas algas marinas tan solo porque tienen tradición en Japón, y preferiblemente algas japonesas (wakame, kombu…) y no tanto las algas locales, lo que, en principio, va en contra de la pretensión macrobiótica de preferir productos locales. También se sugieren productos de soja como la llamada leche de soja, obviamente sin saber que ese producto no tiene tradición en Japón y probablemente no es tan saludable como los productos fermentados de soja, originalmente incluidos en esta doctrina. Así, más bien que una doctrina alimenticia, para alguna gente, es una glorificación exótica de tradiciones ajenas, resultando de problemas con las tradiciones locales. No es de extrañar que una macrobiótica interpretada de esa manera pueda producir bastantes deficiencias en algunos nutrientes.

Es más honesto adaptar las enseñanzas de la macrobiótica a las condiciones y tradiciones locales.

En el caso de ciertas enfermedades (como el cáncer y la esclerosis múltiple) el acento que pone la macrobiótica en los cereales, puede ser peligroso.

Vegetarianismo

Patatas con ortiga y queso de cabra

Patatas con ortiga y queso de cabra

El vegetarianismo consiste básicamente en no comer carne. Por lo general -aunque no siempre- se incluye el pescado en la carne y así se excluye de la dieta. Por supuesto, se evita no solo la carne de músculos sino también cualquier otra parte del animal para el que el animal debe ser matado, como el hígado. Los vegetarianos consecuentes también evitan el cuajo de origen animal y con él muchos quesos. No suelen rechazar la leche (muchos sin saber que la producción de ésa, por lo general, tiene carne como subproducto).

La expresión “vegetariano de segundo grado” para una persona que solo come animales vegetarianos (evitando los omnívoros como el cerdo y el pollo) es más bien de broma.

Tradicionalmente, el vegetarianismo se asocia con un gran aprecio de los lácteos. Esa alimentación tiene una gran tradición en la India. Allí la leche se considera un alimento noble. Las clases superiores toman mucha leche y muchos evitan carne, forzadamente la de vaca. Las clases inferiores, sobre todo los intocables, no tienen tanto acceso a la leche y se tienen que contentar con la carne. Como en la producción de leche siempre hay algo de carne como subproducto, esas alimentaciones se complementan.

Bolas con sésamo y coco

Bolas con sésamo y coco

A partir de los años 1930 empezó un movimiento vegetariano en Europa que en las últimas décadas ganó muchos adeptos. En cuanto a la salud, es una antítesis al consumo exagerado de carne por una mayoría de gente en los países industriales que precisa una ganadería industrial con una pérdida de calidad de la carne. No obstante, para mucha gente, los argumentos principales son más bien éticos que de salud. En muchos casos, el vegetarianismo es muy estricto que uno se niega a comer carne en cualquier situación y de cualquier calidad.

Queso maasdam

Queso maasdam, así no hace falta carne

Sin carne no es ningún problema tener una alimentación completa y variada si uno incluye la leche y sus derivados (lacto-vegetarianismo) y tal vez huevos (ovo-lacto-vegetarianismo) en su dieta. En las áreas de la Tierra donde la leche no tiene tradición, tampoco el vegetarianismo tiene tradición alguna. Últimamente hay gente que rechaza todos los productos de origen animal (veganismo).

Muchos vegetarianos no limitan sus reglas de alimentación a prescindir de carne sino también eligen bien entre las verduras, frutas y cereales que comen. Muchos prefieren productos de agricultura ecológica. Muchos tienen alguna otra doctrina como la de evitar azúcar blanco, u otras simpatías por una alimentación natural. Algunos son crudívoros. Algunos evitan la leche como tal en favor de lácteos fermentados. Así se puede decir que no es el movimiento uniforme que puede parecer desde fuera.

Enlace externo:

Polémica sobre la alimentación esnobista (en inglés)

Por qué es más importante ser un omnívoro ético que un vegetariano (en inglés)

Canción inglesa: “I don’t eat Animals”

Superalimentos

Bayas de goji

“Bayas de goji”, los frutos de la cambronera

Mucha gente que se ve en un mundo de prisa, no se toma el tiempo para disfrutar de una buena comida equilibrada. Así surgen las ofertas de comida rápida (inglés: fast food).

También personas con algo de consciencia de alimentación sana a veces quieren ponerse comida rápida. Para eso sirven los llamados superalimentos que se consideran como comida concentrada con muchas propiedades. La fama de ser superalimentos la tienen la Espirulina, la Clorela, las bayas de Goji (1ª foto), la hoja de Chaya, la Levadura de Cerveza, el Wheatgrass, la Chía (2ª foto) y algunos productos más.

Todos estos productos, sin duda alguna, son saludables en consumo razonable (observando sus contraindicaciones). Sin embargo, no pueden sustituir una alimentación equilibrada, sí que pueden constituir una parte de la dieta dentro de una alimentación natural. La declaración que algo es un superalimento, siempre tiene cierto sensacionalismo y por lo general representa intereses económicos.

En muchos casos, estos productos se venden muy caros. Para la mayoría de los consumidores no son asequibles de producción local. Así aumentan la dependencia de la producción industrial y del transporte sobre grandes distancias. La razón por la que la gente los consume, suele ser la moda más bien que la salud.

Semillas de chía

Semillas de chía

A menudo hay alternativas mucho menos costosas. En vez de bayas de Goji uno puede comer Tomates que tienen casi las mismas propiedades y un precio mucho más bajo. En Europa, en vez de Chía importada de Mesoamérica, uno puede comer Linaza o, si se trata de obtener omega-3, pescado (por ejemplo Bacalao); si se trata de obtener calcio, uno puede tomar Leche o sus derivados, mucho más baratos por gramo de calcio que la Chía.

A veces -como en el caso de la Clorela– surgen esperanzas que con tal alimento se pueda alimentar la población global en crecimiento y acabar con el hambre en la Tierra. Para la clorela se mostró que para tener ese gran valor nutritivo que haría falta, necesita mucho abonado, lo que baja la rentabilidad. Además es bueno recordar que el hambre no es resultado de una falta de producción sino más bien resultado de una distribución desigual de los alimentos. Por un lado hay quienes sufren de hambre, por el otro lado hay una gran sobreproducción que resulta en enfermedades como la obesidad y en muchos productos desapreciados que acaban tirados a la basura. Un paso para cambiarlo puede ser dejar de comprar productos baratos cuya producción se basa en la explotación de poblaciones lejanas y concentrarnos en productos locales.

Enlace externo:

Consecuencias de las modas de productos de lejos (en inglés)

Alimentación natural

Manzanas en el árbol

Manzanas en el árbol

En la segunda mitad del siglo XX empezó un movimiento que propaga una comida relativamente natural (en inglés: natural foods) como reacción a la progresiva desnaturalización de nuestra comida con procesos técnicos y químicos.

A veces alguien considera una comida completamente natural sin ningún procesado, es decir, todo en estado crudo, sin mezclar mucho, sin ninguna preparación, ni siquiera infusiones. Sin embargo, casi nadie practica eso. En el otro lado, comer una manzana o una zanahoria tal cual es lo más normal del mundo, sobre todo entre gente del campo.

Por lo general se hacen ciertos compromisos, así la definición no está clara. Eso reduce el peligro de un dogmatismo que puede resultar en ortorexia.

No se trata en primer lugar de una moda de unos sabidillos, más bien se orienta en la alimentación que ha hecho su papel durante miles de años, parcialmente cientos de miles, y a la que la humanidad se ha adaptado durante su evolución. Eso, sin embargo, no significa que haya que seguir las tradiciones antiguas. Uno puede incluir modas como los llamados superalimentos. Uno puede, si lo quiere, adoptar productos que en su cultura no tienen tradición, como las algas marinas en España, los lácteos en Japón. No es una doctrina que imponer, no es aconsejable comer productos que a uno no le gusten, la alimentación natural está diseñada para que uno disfrute.

Los seguidores de una alimentación natural tratan de comer productos sin aditivos, tales como aromas artificiales, potenciadores del sabor, edulcorantes artificiales, emulsionantes y colorantes. Algunos evitan la margarina de aceites hidrogenados.

Pan casero

Pan casero

Se prefieren cereales integrales, así se come pan integral, mucha gente hace pan casero. En caso de colon irritable, sin embargo, hay que ir con cuidado con cereales integrales.

Se suele evitar el azúcar refinado que es pura sacarosa, más bien se usa azúcar integral de caña, Miel o algún sirope, por ejemplo de Arce. (El sustituir sacarosa refinada por fructosa refinada cumple su función en algunas enfermedades como la diabetes pero no hace más natural la comida.)

La sal suele ser sal marina y no sal de cocina que es puro cloruro sódico (NaCl). Y se prefiere sin aditivos como yodo o antiaglomerantes.

Es común comprar frutas y verduras de la agricultura ecológica, así se evitan residuos de herbicidas y pesticidas. A menudo, si es posible, se compran del productor, ya sea en su granja o en un mercado, también en tiendas de productos ecológicos, preferiblemente de producción local. Sin embargo, la frecuente equiparación de comida natural y agricultura ecológica no es exacta. Son dos cosas que se combinan con frecuencia.

Kéfir

Kéfir

También los productos de animales se suelen usar de la ganadería ecológica y así se evitan residuos de hormonas y antibióticos. Algunos son vegetarianos y cumplen sus necesidades de productos de origen animal con Huevos y lácteos. La Leche, si es posible, se compra a un campesino, eso es donde menos tratamiento ha recibido.

Por lo general, no cabe con una alimentación natural la ingesta de complementos alimenticios sintéticos (como el de vitamina B12, obtenido del petróleo). Por cierto, en una alimentación equilibrada no hay ninguna necesidad de tales complementos a no ser que alguien tenga una enfermedad que exija algún nutriente en dosis elevada.

Otros productos que a veces se consideran complementos alimenticios, se pueden integrar, como la Levadura de cerveza, la Espirulina y algún zumo concentrado, que son más bien alimentos que complementos.

Una comida muy popular en los círculos de alimentación sana y natural es el muesli, por lo general en el desayuno: fruta de la temporada (también en forma de zumo natural) con copos de avena (u otros copos) y Leche fresca o Yogur.

El consumo de semillas germinadas es muy apreciado.

Mucha gente aprecia alimentos fermentados como Chucrút, Kombucha, Yogur, Kéfir, también Kéfir de agua. Alguna gente los elabora caseros.

Como en ciertos círculos se puso de moda la alimentación natural, partes de la industria se han adaptado. Así hay productos que se venden con la inscripción “natural” (o incluso “100% natural”), algunos de natural no tienen nada. En los supermercados se venden mueslis que no cumplen las expectativas de personas con interés en comida natural, por lo general con mucho azúcar refinado añadido.

Zanahorias en la huerta

Zanahorias en la huerta

Alguna gente, para tener productos naturales, hace el gran paso de mudarse al campo y producir sus propias verduras y huevos; personas muy comprometidas incluso tienen cabras para obtener leche y sus derivados y un buen abono. Ese paso no es imprescindible para conseguir una alimentación natural y equilibrada, aunque da una mejor sensación por lo que comemos y favorece un buen juicio respecto a los comestibles. Eso, sin duda, se puede conseguir también en contacto con los productores sin ser productor uno mismo.

Por supuesto, una comida natural se suele combinar con un estilo de vida saludable. Son importantes la actividad física, los pensamientos positivos y la alegría, no exponerse a muchas toxinas (no fumar por costumbre). Se puede combinar con un ayuno ocasional y otras curas.

Una alimentación natural no es de por sí una alimentación equilibrada, esto es un asunto aparte que tener en cuenta. Además es importante recordar que también los productos naturales tienen sus contraindicaciones.

La alimentación natural reduce el riesgo de muchas enfermedades de la civilización, como cáncer, diabetes y obesidad, aunque por supuesto ésas tienen causas aparte de la comida.

Enlace externo:

Las deficiencias más comunes (en inglés)

Ayuno

En las últimas décadas muchos expertos de comida sana recomiendan el ayuno. En una sociedad que por tendencia está sobrealimentada, un ayuno ocasional puede depurar el cuerpo y contribuir a un mejor estado de salud. Hay muchos libros y por consiguiente varias doctrinas que nos enseñan cómo hacerlo bien.

Hay personas que hacen un día de ayuno cada semana, como parte de una alimentación natural. Alguna gente ayuna durante una semana o diez días, puede ser regularmente, por ejemplo como cura de primavera. También uno puede intercalar un día de ayuno después de un banquete pantagruélico.

Infusión

Infusión

Para un día de ayuno basta con no comer nada. Para un ayuno más alargado hay que seguir unas pautas para obtener los beneficios deseados. El sentimiento de hambre pasa después de unos dos días.

Es muy importante siempre beber suficiente: zumos, infusiones o agua. Algunas personas opinan que un verdadero ayuno no puede ser con zumos. Alguna gente añade sales minerales a las bebidas. No hay que tomar leche o derivados (con la posible excepción de suero de leche) ni nada alcohólico. De ninguna manera se debe tomar agua destilada pues ésa quita minerales del cuerpo, lo que puede resultar peligroso durante el ayuno. El café no es de recomendar. El té verde se suele considerar bueno para el ayuno por su riqueza en minerales.

Manzanas en el árbol

Manzanas para el día de fruta

Antes de empezar el ayuno, se hace un día de preparación. La recomendación general es comer sólo fruta.

Después del ayuno es muy importante empezar con comidas ligeras durante dos o tres días. Pasa a menudo que alguien después de haber ayunado quiere cumplirse todos los gozos que cree haberse perdido durante el ayuno y que ya el primer día come mucho. Eso contrarresta los efectos beneficiosos del ayuno. La vuelta al mundo de comer debe ser con precaución para que el ayuno sea eficaz.

También si alguien no se siente bien con el ayuno y lo quiere abandonar después de unos días, es muy recomendable empezar la comida despacio y con precaución.

Hay que tomar en cuenta que durante el ayuno uno pasa frío más fácilmente. Así es bueno tener actividades físicas para estimular la circulación de la sangre. En el otro lado, el cuerpo es más débil de lo normal, por lo tanto no es recomendable hacer deportes extremos ni trabajos que exijan mucha fuerza física. Así es importante elegir bien el momento de ayunar, de manera que uno no tenga obligaciones que exijan mucho esfuerzo físico pero tampoco muchas horas sentado.

Alternativas al ayuno completo son ciertas limitaciones durante un tiempo. Uno puede, por ejemplo, comer solo crudo durante una semana o más. Uno puede elegir una dieta vegetariana durante un mes. Tales restricciones no precisan muchas pautas, lo que ya vemos en el hecho que hay gente que ha elegido esas formas de alimentarse para su vida entera.

Observación: En la literatura que recomienda el ayuno, a veces se encuentra mencionado el ejemplo de la gente de Hunza en el Karakórum. Se dice que allí hay un pueblo de gente que llega fácilmente a una edad de 100 años o más, en buena salud y con una gran capacidad física. Incluso se dice que no hay ninguna enfermedad. Y eso se suele atribuir a que esa gente durante un período del año ayuna por falta de alimentos. Bueno, eso solo es media verdad. Hoy en día los hunzukuts, la gente de Hunza, viven también del turismo y el ayuno ya no juega ese papel. Pero miremos atrás. A principios del siglo XX el médico británico Robert McCarrison llegó a Hunza y quedó impresionado por la salud aparente de los ancianos. Él reportó que algunas enfermedades como la apendicitis y las enfermedades que se deben a una sobrealimentación no existían. Sin embargo -y eso lo suele omitir la literatura que recomienda el ayuno-, admitió que había otras enfermedades como la catarata y algunas enfermedades de deficiencia. Hay que tomar en cuenta que en esas condiciones duras de vivir, las personas enfermizas no podían sobrevivir, esa selección causaba que los sobrevivientes fueran más robustos. Tal presentación de factores desfavorables como si fueran factores de salud, puede que tenga un grano de verdad pero en este caso se presenta de forma muy exagerada. Para los que vivimos en una sociedad sobrealimentada, podemos sacar beneficios del ayuno siempre que no lo exageremos como en el caso de la anorexia. Así en algunos casos como el de la anorexia, está completamente contraindicado el ayuno. Y en el caso de obesidad no se pueden esperar milagros.