Alimentación ecológica

Lactuca sativa

Lechuga en una huerta orgánica

No está claramente definido el término de la alimentación ecológica. Pero hay definiciones para la producción ecológica.

Se habla de agricultura y ganadería ecológicas u orgánicas (en algunos idiomas también: biológicas) cuando se cumplen ciertas normativas. La Unión Europea ha dado normativas para la agricultura ecológica, también hay asociaciones con sus normativas específicas. Cumpliendo las normativas, un agricultor puede conseguir el certificado de ecológico. Se trata de denominaciones protegidas, un agricultor sin el certificado no tiene derecho a vender sus productos con esas denominaciones.

Sobre la cuestión si productos de producción ecológica son más saludables, hay mucha polémica porque eso no es tan fácil de comprobar. El valor para el medio ambiente en cambio es indiscutible (aunque no en cada detalle).

Estiércol

Estiércol de vaca

En la agricultura y horticultura ecológicas no se usan abonos sintéticos. Se suele usar estiércol compostado. Por eso, la agricultura y horticultura ecológicas suelen depender de la ganadería.

Muchos plaguicidas están prohibidos. En muchos países están prohibidos todos los herbicidas, en Australia por ejemplo, algunos están permitidos. El uso de transgénicos está completamente prohibido.

En la ganadería ecológica hay normativas sobre la alimentación del ganado y la superficie mínima que tiene que tener un animal a su disposición. Es decir, una ganadería industrial no es posible. El uso profiláctico de antibióticos está prohibido a no ser que sea una obligación por ley en algún caso específico.

Abejas

Abejas sobre un panal

En la apicultura ecológica, desde luego, no se puede controlar siempre las superficies donde buscan néctar las abejas. Pero hay normativas sobre el tratamiento en la colmena, por ejemplo contra ciertas enfermedades y plagas.

Entre las asociaciones de producción ecológica se puede mencionar Demeter que se basa en la cosmovisión antroposófica. Se tienen que usar ciertos preparados esotéricos obtenidos de plantas medicinales. Y está prohibido quitarles los cuernos a los animales.

Además de la producción ecológica, las personas con consciencia ecologista tienen otros ideales complementarios. Uno muy importante es poner el enfoque en productos locales de temporada. Otro es dar preferencia a productos a granel y a los que menos envase llevan y mejor de papel que de plástico, tampoco aceptar bolsas de plástico en la compra. Muchos prefieren productos con poco procesado.

Sobre todo personas que viven en el campo a veces tienen una parte de autoabastecimiento. Y suelen aprovecharse de la venta en directo en las granjas. Eso les da la gran oportunidad de comunicarse con los productores y de aprender algo sobre la producción en vez de quedarse con estereotipos.

Mientras la mayoría de las doctrinas alimenticias limitan su enfoque al lado del consumidor y no toman en cuenta la producción y son claramente un síntoma de niños de lujo que no tienen que manejar recursos, una alimentación ecológica se enfoca en el lado de la producción y acentúa un buen manejo de recursos.

Alguna gente también apoya con sus compras la ganadería extensiva -por ejemplo la trashumante- aunque no sea con certificado de ecológica porque ésa crea unos ecosistemas con gran biodiversidad.

Mandarino

Mandarino en una granja ecológica

Las tiendas que se alaban como ecológicas, por un lado ponen su acento en productos de producción ecológica, a menudo también cierto acento en lo local de temporada. Por el otro lado, por bien y por mal, tienen que orientarse también en la demanda de círculos esnobistas que se quieren adornar con una apariencia de consciencia ecologista sin de verdad tener ningún interés en el manejo de recursos, gente que no suele hablar con los productores como ya de por sí lo sabe todo mejor y no quiere superar sus estereotipos.

Cambronera

Bayas de goji

Hay muchos snobs que quieren tenerlo todo durante todo el año. Por eso pasa que en una tienda ecológica en Europa se venden manzanas de Nueva Zelanda o Sudamérica cuando no hay de producción local. Hoy en día está de moda que muchas tiendas ecológicas venden “superalimentos” empaquetados que llegan desde lejos porque muchos clientes no se quieren molestar con una alimentación completa. Desde que el veganismo, salió de su nicho de una alimentación rebelde y se puso de moda en círculos esnobistas, infiltra cada vez más tiendas ecológicas que por eso sustituyen por ejemplo el queso por productos artificiales a base de soja (a veces incluso transgénica) y aceite de palma con sustancias químicas para imitar el sabor del queso, también con vitamina B12 sintética a base de petróleo. Todo esto va muy en contra de una consciencia ecologista y demuestra más bien una necesidad psicológica de sentirse chic.

Como las tiendas ecológicas también se tienen que orientar en el mercado, es difícil que se protejan por completo de ese esnobismo y que se queden con los ideales de productos ecológicos y locales de temporada. Por supuesto, nadie con consciencia ecológica quiere vender los productos esnobistas pero hay quienes los quieren comprar. Así la venta es un arma de doble filo. Aquí está el poder de los consumidores.

Además, la mayoría de esas tiendas no se limitan a alimentos y venden por ejemplo cosméticos como jabón elaborado por un artesano local.

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